Sin riesgo no hay victoria

Una persona, siempre tendrá una serie de características que lo definen como ser humano, por ejemplo, el sentido de afiliación, esa necesidad que
sentimos de pertenecer a algo o a un grupo, esa necesidad de ser aceptado, esa necesidad de ser parte de algo importante, para redondear la idea, para aquellos fanáticos de Fight Club, es la motivación que guía a los seguidores de Tyle Durden para convertirse en monos espaciales. Ese tipo de características es a la que me refiero, y hay otra, que en honor a la verdad no sé cómo nombrarla, solo podría describirla:

Es una característica que lleva a las personas a jactarse ante otras de sus logros, inclusive, llegar al punto de inventarlos, es la conducta de plantearse como número uno, o como el más profesional de los profesionales, o por lo menos, ser parte de perfil de profesionales exitosos. Mi intención con COLTO, es desprenderse de los cánones, sacarse la mochila como dirían mis amigos. Es hacer un trabajo honesto con el cual vibro, me encanta y mejor aún si me pagan por ello. Es algo que, si viviésemos en una sociedad altruista, por supuesto que lo haría gratis. Esa característica de la que les hablaba, es una característica que hoy en día predomina en nuestra sociedad, esa de la perfección y la especialización, esa de los números, la velocidad, la eficacia. En efecto no pretendo elevarme por sobre los requerimientos sociales, pero claramente siempre espero que COLTO se fije en las necesidades de las personas.

Dicta lo anterior, que les muestre uno de mis más grandes éxitos (los que no tengo ni es mi motivación tenerlos), pero en vez de eso les escribo de lo que realmente me motiva: “Los Grandes Fracasos”.

2015, Volcán Calbuco explota y claramente debo ir a cubrir el evento desde la perspectiva social, internamente sabía que la foto del volcán explotando era lo que la masa quería ver, pero me negaba a cubrir el evento desde esa perspectiva tan predecible, maquinando en mi cabeza algo más profundo, sin embargo (y los fotógrafos me podrán entender), las cosas no resultan como uno piensa, la foto no la conseguí, y al final de la jornada me preocupo del dichoso volcán, después de recorrer más de 800 k.m., esperaba que el tiempo me acompañara, sin embargo, se nubla. ¡Siete horas!, esperando que se despejara, pero el tiempo se ponía peor, son gajes del oficio pensé, y claro, nunca más se despejó. Denuncié que el gobierno no estaba donde la gente no tenía agua por la contaminación de cenizas, y luego llego el ministro del interior. Denuncié y denuncié, y al final necesitaba la foto del volcán explotando, la cual con el correr de las horas era más imposible capturar. PERO ¡, no importa, porque tengo un lindo timelaps de un volcán explotando debajo de las nubes.

¡Es cliché, pero es verdad!, mis fracasos me hacen más fuerte, y sigo pensando que la gente es más importante que un cerro con humo. Y me quedo con gente maravillosa que conocí en el viaje, gente que sin tener ningún compromiso fueron a ayudar a quienes incluso son egoístas, y a quienes esta experiencia les ayuda a ser más empáticos, incluyéndome, es el valor real del ser humano para mi gusto, el sobreponerse ante las adversidades y seguir pa’ elante, son personas a quienes dedico mi trabajo. Aunque salga egocéntrico, es lo que me motiva, y no soy el único.

 

Luis Catrilef
Fotógrafo.

 

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